Extraña calma, extraña luz. Suelo arriba el cielo de los pies. Tierno cansancio, hermosas palabras. Cerca de todo... abro mis manos. Ya destensan.No digo, pero sé.
Me acaban de recordar que ayer dije esta frase: "se han ido la chica de perilla y el chico calvo con pelo?". Recordarlo me ha arreglado el día, más que nada por el momento tan tremendo en el que pasó. Era una de esas situaciones que de tan solemnes son intolerables... y aparece el diablillo.
Agosto de 1986. Cubelles.
Me arde la ilusión. Se consume. Si está más allá me lo dirá, ¿verdad? Porque de algo hay que vivir. Si ya sé, que sale el sol, que un corte de pelo, que lo de ayer y lo de hoy hace el mañana. Pero no es saber lo que quiero, lo que sé es que quiero querer, sé demasiado. Un año menos que yo, usted. Y ya es usted, que tiene guasa. No me entiende, ¿verdad?. Verdad. Bueno y qué. Tendría que haber visto el tio que me llamó el otro día. Ese sí que estaba desesperado, no sé quién era, sólo quería hablar. Lo de escuchar no lo tenía tan claro. Si al menos me hubiera intentado vender algo. Me daba lástima, y me la quedé y se la traigo a usted, qué más le da, si tiene toda la pena del barrio, una más para usted que tiene uno menos. Bueno la quiere o no, porque yo puedo hacer cola todo el día, pero no puedo estar aquí toda la tarde. El día seis le traigo la radiografía, benas tardes doctora Oncins.
En los 60 proliferaron los grupos con nombres de tribu india. Los Cheyenes, Los indios Tabajaras...y también Los Cherokees. Se sabe poco de ellos; que jamás grabaron un disco, que elegían como cantante al más guapo de la banda, que una vez los robaron los instrumentos... y que una vez el bajista, el de las gafas de sol, abandonó su instrumento a media actuación para sacudirle a un tipo que flirteaba con su novia. Se dice que la cosa acabó en batalla campal, que el músico logró eludir una posible venganza y que finalmente se casó con aquella muchacha que tan heroicamente había defendido. Por cierto, mis padres.
EN 1976 me encantaba el arroz, y le decía a mi madre "yo solo, yo solo". De ese año es la primera canción que recuerdo, la que suena. 20 años no es nada, ni 30. Viendo a mi madre, no me extraño de que la gente me diga que tengo una sonrisa bonita. Hoy en día gasto medio kilo de arroz cada semana, aunque no vaya a ninguna boda.